Los conflictos y los desastres como los terremotos, las inundaciones o las sequías causan cada año el sufrimiento y la perdida de vidas y enseres a miles de personas en todo el mundo. Intermón Oxfam estamos presentes en África y Latinoamérica atendiendo a las personas vulnerables en las crisis humanitarias. Aquí explicamos qué hacemos en los países afectados para atender las necesidades básicas y reducir la vulnerabilidad de las personas ante futuras crisis.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Un año en la vida de Marie


Liz Clayton, la oficial de medios de Oxfam en Puerto Príncipe, nos explica un año en la vida de Marie Carole, una de nuestras beneficiarias en Haití. A través de las cantinas que pusimos en marcha hace un año, ha conseguido ingresos suficientes para reabrir su pequeño colmado con el que puede mantiene a su familia.

Marie Carole Boucicaut vive en Campeche (Carrefour Feuilles), una zona pobre de la ciudad de Puerto Príncipe y situada en una de las áreas más gravemente afectadas por el terremoto, con toneladas de escombros cubriendo aún los solares donde antes se erigían edificios.

Marie Carole es una de las 56 mujeres que dirigieron una de las primeras cantinas comunitarias de Oxfam. Estas cantinas empezaron a funcionar en marzo de 2010 y dieron servicio durante dos meses en diferentes zonas de Puerto Príncipe. Oxfam prestó apoyo financiero a Marie Carole para que pudiera alimentar a 80 de las personas más vulnerables de su comunidad y conseguir ciertos ingresos, lo que supuso un primer paso para poder recuperar su medios de vida.

Conocimos a Marie Carole en abril de 2010. Marie Carole tenía una tienda de alimentación donde vendía productos a granel antes del terremoto. Le ofrecieron la oportunidad de llevar una de las cantinas, lo cual hizo con ayuda de sus hijas y su sobrina, y en junio, cuando nos volvimos a ver con Marie Carole, ella ya nos esperaba en su nueva tienda. “Todo fue muy difícil justo después del terremoto, pero somos haitianos, por lo que tenemos que ponernos en pie y seguir luchando”, fue lo primero que nos dijo.

Reactivando los mercados locales
Para ser una tienda pequeñita, la selección de productos disponibles es impresionante. En la tienda de Marie Carole se podían, y se pueden, ver ristras de cartones de leches, botecitos rosa de champú, dulces, botes llenos de lápices, una goma, afilador, regla y un par de compases… Todo lo que necesitan los niños para ir a la escuela.

La última vez que nos encontramos con Marie Carole fue en febrero de 2011, un año después del seísmo. Nos esperaba con buenas noticias y una gran sonrisa: “Recibí un contenedor de transporte para que lo usura a modo de tienda por parte de Oxfam, pues mi local estaba en muy malas condiciones. Ahora tengo un espacio más seguro donde guardar mi mercancía. Por favor, entrad y mirad todas las mercancías que he podido comprar”, nos dijo.

“Ahora vendo muchos productos, un poco de todo, un meli melo, si me permitís usar una de nuestras expresiones criollas. Estamos en medio de una ciudad, pero a veces una se siente como si estuviera en medio de una aldea, allí en el campo. Pues a la gente le gusta comprar en un mismo sitio todo lo que necesita, y eso es algo bueno para mí, ¡porque soy la tienda que tiene de todo!”

“Mi clientela ha crecido bastante, y los antiguos habitantes del barrio consideran mi tienda el lugar ideal para venir a hacer la compra. Además, los desplazados que viven en campamentos alrededor de esta zona también vienen a comprar aquí. Es cierto que la tienda que se encuentra cercana a la carretera principal vende más que la mía, pero a mí me va bien y no hay motivos para quejarse”.

“Sigo viviendo en un refugio temporal hecho con chapas de hojalata junto a otros 10 miembros de mi familia. Sólo yo y mi marido tenemos unos ingresos, así que seguimos luchando para satisfacer las necesidades diarias: comida, ropa, escuela, medicinas… Toda la familia depende de nosotros”.

“Con ayuda económica, muchos de nosotros hemos podido ponernos de nuevo en marcha, incluso en el caso de las personas que más afectadas quedaron por el terremoto. En mi caso, el trabajo en casa es lo que más tiempo me quita para centrarme en la expansión de mi negocio, pero confío en que las cosas cambien. Sé que no estoy sola en esta lucha y creo que Dios está de mi lado. Cuando miro atrás y recuerdo el 12 de enero y los primeros días después del desastre pienso que no había esperanza. Y fíjate ahora, es increíble, ¡aquí estoy de vuelta y en pie!”

Imagen: Marie Carole en su establecimiento. Derechos: Kateryna Perus/Oxfam

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada